
Suenan clarines anunciando cambio de tercio,
estoque desenfundado,
notare el frió hierro de tu espada unos segundos
luego, el desgarre y el calor abrasador de la herida,
angustia y sufrimiento mientras tu me observas,
espero no tener que pedirte el descabello.
Nada, nada de dolor sentiré,
comparado con las banderillas que me clavaste,
con los adornos de tu capote,
con los pases de tu muleta,
con la puya del encuentro,
con tus faroles y chicuelinas
Se acerca el fin del festejo,
espero al menos, que no te den mis trofeos,
y que los pañuelos se vuelvan pitos,
por tu pésima actuacion.
