
Suenan clarines anunciando cambio de tercio,
estoque desenfundado,
notare el frió hierro de tu espada unos segundos
luego, el desgarre y el calor abrasador de la herida,
angustia y sufrimiento mientras tu me observas,
espero no tener que pedirte el descabello.
Nada, nada de dolor sentiré,
comparado con las banderillas que me clavaste,
con los adornos de tu capote,
con los pases de tu muleta,
con la puya del encuentro,
con tus faroles y chicuelinas
Se acerca el fin del festejo,
espero al menos, que no te den mis trofeos,
y que los pañuelos se vuelvan pitos,
por tu pésima actuacion.
1 comentario:
Hola Miguel
Me he venido aqui,asi,de repente...solo me gustaria enfrentarme a un toro de esos...¡no al que creo que me tengo que enfrentar ahora...¡
Aunque el mio es mas compasivo,al fin y al cabo me deja vivir...¡
Como dicen en el argot taurino..."la suerte está echada"...¡
Hoy tengo un "dia marrón"...¡pero no sé cuantos mas me quedan hasta volverse negros...¡
Bss.
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