
Suenan clarines anunciando cambio de tercio,
estoque desenfundado,
notare el frió hierro de tu espada unos segundos
luego, el desgarre y el calor abrasador de la herida,
angustia y sufrimiento mientras tu me observas,
espero no tener que pedirte el descabello.
Nada, nada de dolor sentiré,
comparado con las banderillas que me clavaste,
con los adornos de tu capote,
con los pases de tu muleta,
con la puya del encuentro,
con tus faroles y chicuelinas
Se acerca el fin del festejo,
espero al menos, que no te den mis trofeos,
y que los pañuelos se vuelvan pitos,
por tu pésima actuacion.
miércoles, septiembre 26, 2007
Toreame
jueves, septiembre 20, 2007
Johnny Winter

Winter, de 63 años, es uno de los músicos americanos que gozan del estatus de leyenda. Formó su primera banda a los 14 años con su hermano Edgar, pasó su juventud trabajando sin salir de la zona tejana, donde sorprendía que un blanco albino hiciera música negra.
En 1969 debutó discográficamente, y tras la reconversión de los The McCoys en su grupo And, junto a Rick Derringer e intermitentemente teniendo también cerca a su hermano, tocó techo de popularidad. La todopoderosa entonces CBS consiguió hacer de él una estrella mundial con una serie de discos en la frontera con el hard rock y el incipiente heavy metal, aunque tras los excesos del estrellato, Winter se tuviera que pasar unos años en el dique seco recuperándose.
Problemas de salud
De salud muy frágil y torpedeado por las drogas, Winter ha llevado una carrera intermitente como músico y también como productor, en este segundo apartado se hizo cargo de los últimos discos de Muddy Waters con el que consiguió varios Grammys; la última nominación a este premio la tiene este mismo año por 'I'm a bluesman'.
JOHNNY WINTERViernes, 21 de Septiembre de 2007
Apertura de puertas: apertura
Precio: ANTICIPADA 22€ - 25 € DÍA CONCIERTO
Puntos de venta: http://www.ticktackticket.com
Y YO VOY A VERLO
jueves, junio 14, 2007
viernes, junio 08, 2007
Enlatado

En estos momentos, me siento como un liquido gaseoso atrapado dentro de una lata que a sido agitada con alevosía, esperando que tiren de la anilla para salir con toda mi energia.
jueves, mayo 31, 2007
sábado, mayo 26, 2007
El festin del amor

"El festín del amor", de CHARLES BAXTER
Es una novela deliciosa por su sensualidad y sensibilidad (es realmente "el festín del amor"), por sus personajes, por la construcción de la historia y por el estilo. Aunque se presenta como un mosaico de historias, es en realidad la historia de amor entre Chloé y Óscar, vertebrada por dos hilos conductores: Bradley, que es quien va dando entrada a los personajes, y el barrio, Ann Arbor, donde de una u otra forma todos confluyen. El narrador no otorga su voz narrativa al relato, sino que se limita a consignar la voz de cada personaje y a tejer la historia.
HAY UN PAR DE INSTANTES literal y genéricamente fantásticos en El festín del amor -similares a aquel de la lluvia de ranas en Magnolia, el filme coral de Paul Thomas Anderson que tiene más de un punto en común con la novela de Charles Baxter- donde se obliga al lector a conciliar a la magia con lo cotidiano con una pericia y elegancia que provocan el más agradecido de los asombros. El primero tiene lugar cerca del principio del libro cuando Kathryn -primera esposa del sufrido Bradley W. Smith- consigue callar a todos los perros de una perrera al descubrir sus nombres secretos y verdaderos. El segundo se alcanza casi al final cuando Chloe -quien acaba de ver a Jesucristo en una fiesta- se descubre a sí misma como encarnación de la diosa Venus y testigo privilegiada de la misma rueda de fuego que Ezequiel alguna vez contempló en los cielos de la Biblia. En uno de sus ensayos, Baxter se refiere a estas intromisiones de lo imposible en lo posible -o viceversa- como esos momentos que todo escritor que se precie de tal debe hacer que parezcan verosímiles al lector y define como 'la inflexión casi insomne del milagro', una sensación como de soñar despierto: 'Nabokov alguna vez dijo que el precio de ser escritor se pagaba con noches sin dormir. Pero Nabokov agregaba, travieso, que si el escritor no tenía noches sin pegar un ojo cómo podía esperar conseguir noches sin sueño en lectores entregados y dispuestos a creerle todo y a no dormirse hasta terminar el libro no importa la hora que sea. Ése es el efecto que busca y consigue El festín del amor, una novela donde el insomnio acaba siendo tanto la bendición del que quiere empezar a escribir y no puede como del que no puede dejar de leer y quiere que el libro siga para siempre
Dybbuk
Dybbuk no tiene forma corpórea, es sólo un espíritu y no tiene género. Su sólo propósito es invadir los cuerpos de los humanos para que ellos cometan fechorías y maldades.
Mucho tiempo antes de convertirse el Judaísmo en la primera religión patriarcal codificada, es decir, con escrituras, el pueblo judío tuvo uno de los más ricos panteones de hadas y seres folklóricos del planeta. Muchos de estos entes fueron tomados prestados e incorporados por otras tribus de la región a sus propias tradiciones. Prácticamente todo este caudal de mitología se ha perdido para nosotros, porque fué purgado y borrado exitosamente, al principio por los tempranos rabinos y patriarcas, y luego por los Cristianos.
La leyenda del Dybbuk ha sobrevivido porque era muy conocido en el tiempo en que tanto los judíos como los cristianos trataban de frenar el avance romano hacia Israel, y muchas de las tácticas empleadas en esta lucha eran contrarias a su ética religiosa. Entonces los judíos acuñaron la frase que aún ahora es popular entre ellos . "Un Dybbuk ha entrado en mi cuerpo".
Un Dybbuk es casi siempre descrito como un demonio más que un hada o un ser mágico, porque tiene el poder de poseer temporariamente el cuerpo humano. La gente creyó que esta posesión era siempre ocasionada por los malos actos de la persona. La literatura cabalística (Textos místicos judíos) especificaban claros protocolos de exorcismo para los Dybbuk, y muchas de las Iglesias Cristianas prescriben ceremonias similares. Se cree que un Dybbuk puede ser ahuyentado con música, es especial si es aquella con carácter religioso, como salmos o cantos de alabanza. Gran parte de la música utilizada en lor ritos judíos fueron originalmente cantos de protección invocando el poder de las deidades benéficas contra los demonios astrales. De allí que se tenga por segura la huída de los Dybbuk si en el aire flotan acordes y melodías.
Son originarios de Israel y las primeras historias escritas sobre ellos datan del siglo XVI. El plural es Dybbukyn, y no se sabe que hayan recibido otros nombres para designarlos.
jueves, mayo 10, 2007
Destino Alovera

M 30, salida hacia la nacional II todo recto hasta el desvió a Alovera, donde en una nave guardamos en mi empresa, un material que de vez en cuando debo ir a revisar.
Siglo XXI de radio 3, un sol que calienta como en verano, la ventanilla abierta y el trafico sin ningún problema. Disfruto del momento, me siento muy agusto y cierro los ojos..............
Quizás se pueda pensar en dos cosas al mismo tiempo, pero intentar razonar tres a la vez, pienso que es imposible.
¿Donde estoy? ¿Hacia donde voy? ¿Que coño hago yo aquí?. Mi mente en blanco.
Veo un cartel "ZONA FRANCA" giro la cabeza, un puerto, es el de Barcelona, intento razonar sobre una de las preguntas mientras continuo conduciendo sin saber a que lugar voy, echo un vistazo a mi vestimenta, no llevo traje como siempre en mis visitas profesionales, tampoco llevo compañía como siempre en las no profesionales. Continuo mi camino como si el coche se guiara solo. veo la playa al fondo, pienso que ese es mi destino.
Son las siete y diez de la tarde, aparco el coche y cojo el teléfono móvil, diez llamadas perdidas. Andando hacia la orilla intento imaginar de quien son las llamadas y pienso a quien llamar, sin mirar sus detalles arrojo el móvil al agua lo mas lejos que puedo.
Me siento sobre la arena, el sol calienta como si fuese verano, cierro los ojos................
Un cartel de la comunidad de Madrid que me despide "HASTA PRONTO", otro me da la bienvenida "GUADALAJARA" y otro que me anuncia desvió "ALOVERA.
Abro los ojos.

